Pon en práctica estas ideas simples y nota como mejoran tus finanzas personales.

Todos tenemos la necesidad de ahorrar, pero se nos hace difícil empezar, sobre todo porque no sabemos cómo hacerlo. Tener ahorros es sinónimo de dejar de gastar y esto cuesta cuando no podemos autorregularnos o si nuestro presupuesto es limitado.

El segundo periodo del año se convierte en un tiempo oportuno para ajustar nuestras cuentas, debido a que las primas se convierten en ese dinero extra que nos va a servir para suplir una larga lista de necesidades. Sin embargo, nuestros deseos son muchos y este dinero extra no alcanza para todo. Ropa nueva, pagar deudas, remodelar la casa, comprar cosas a las que les hemos dado espera y hasta un viaje familiar queremos lograr con nuestras primas. Por eso tomar la decisión consciente e inteligente de economizar difícilmente se pasa por la mente.

Una de las estrategias recomendadas por los expertos en economía para la motivación en el ahorro es tener metas ambiciosas, que te obliguen a poseer dinero para el futuro, como vivienda propia, un viaje soñado o emprender.

 Según el Fondo Nacional del Ahorro (FNA), ahorrar se trata de crear una acción continua que debería permear día tras día. Incluso, explican que acumular dinero es una cuestión de actitud y ganas, puesto que todos estamos en la capacidad de ahorrar, así sea una cifra mínima.

Por eso hoy queremos darte 5 ideas efectivas que puedes iniciar de manera fácil y sencilla.

Con esta lista tu presupuesto puede reducirse y el hábito del ahorro será parte de tu vida sin problema.

1. En Casa es más económico.

Palabras sabias decía mamá cuando queríamos comer algo por fuera y contestaba: “En la casa hay sopa”

Piensa en todas las actividades y productos que pueden salir mucho más económicos si lo realizas en casa.  Mira la siguiente lista de cosas que puedes sustituir para reducir gastos:

2. Planifica tus salidas

Ahorrar puede sonar aburrido si creemos que ya no vamos a tener derecho a pasarla bien.

Lo primero que debes hacer para tener éxito en este hábito es que esto no se trata de privarte de las cosas que te hacen feliz o todo aquello que tenga relación con el entretenimiento; más bien es seguir disfrutando, pero con un orden y control.

Planea las salidas con anterioridad para que no tengas gastos espontáneos que puedan afectar tu presupuesto, incluso puedes asignar un porcentaje de este para dichas salidas y en caso de que alguna se cancele o se posponga vas a tener dinero extra ese mes.

3. No compres de inmediato, ten un tiempo de espera.

No eres la única persona que siente que sus gustos y su billetera no son compatibles

Puedes iniciar con toda la actitud y las ganas de ahorrar, pero basta con que pases por una tienda, entres a las redes o alguien te promocione algo para comprar y que aquello que ahorraste se esfume.

Creo que a todos nos ha pasado y decimos no volverá a pasar o la popular frase “me lo merezco”, para más tarde culparnos por haberlo hecho.

Esto es más complicado de lo que parece, sobre todo con las diferentes estrategias de neuromarketing que utilizan las tiendas para que tu decisión de compra sea por estimulo y no por pensamiento racional.

Por eso lo que te aconsejamos es que no compres inmediatamente, espera. Esto es soportado por Viktor Frank, neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco, fundador de la logoterapia y del análisis existencial. Frank aseguró que entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio se encuentra nuestro poder para elegir una respuesta.

En ese orden de ideas, hacer una pausa antes de decidir comprar puede ser una efectiva estrategia, incluso hay quienes aconsejan tener un espacio de 72 horas y si en ese lapso aún hay la “necesidad” de la compra y no el deseo, entonces se puede realizar.

4. Ten en cuenta prioridades

Entre “lo deseo” y “lo necesito” existe una brecha que debemos aprender a identificar.

Suele pasar que no tenemos planeado comprar algo, pero se cruza ante nuestra vista y el antojo aparece, no podemos resistirnos y terminamos comprando algo que en el momento no era urgente.

Si llevamos la anterior situación a un lenguaje más técnico, podríamos decir que esto es lo que diferencia a un comprador compulsivo de un comprador responsable. Pero cómo ser un comprador responsable si a penas estoy iniciando a ahorrar. Pues bien, hazte las siguientes preguntas:

¿Comprar esto es urgente?

¿Qué sucede si lo dejo de comprar?, si la respuesta es muy parecida a nada, entonces no es necesario.

¿Es algo indispensable?

¿Al comprarlo afecto de manera positiva o negativa mis finanzas?

¿Esta compra puede esperar?

Estas sencillas y prácticas preguntas podrán ayudarte a identificar si vas a comprar algo que representa una prioridad o un simple deseo.

Si utilizas este consejo junto con el número 3 que es esperar para comprar, entonces tu habilidad para hacerlo conscientemente y no por estimulo se fortalecerá, así con el tiempo será una reacción espontanea.

5. Ten una alcancía

Es inevitable no asociar la palabra ahorro con la alcancía en forma de cerdito rosa.

Existen teorías de por qué el cerdo y no un animal, la más común es que en el siglo XIX, los alfareros ingleses confundieron el término «pygg» utilizado para referirse a un material barato parecido a una arcilla de color anaranjado, con “pig” que es cerdo en inglés y comenzaron a crear alcancías en forma de cerdo. Otra teoría, es que la gente pobre utilizaba a los cerdos como alcancías. Los engordaban durante todo el año para luego sacrificarlo y así alimentar a la familia por un buen tiempo.

Sea un cerdo o sea otra forma, podríamos decir que casi todos hemos tenido una alcancía, incluso es la manera más utilizada con los niños para enseñarles a guardar dinero. Lo cierto es que es un método muy antiguo pero efectivo para ahorrar.

Para empezar a ahorrar sin un monto fijo y complicaciones, te aconsejamos tener una alcancía y guardar en ella las monedas, solo dejar para circulación los billetes. Incluso puedes ser selectivo y guardar únicamente monedas de $500 o $1000 pesos. Cuando la alcancía este al tope, abrirla y verificar cuánto lograste reunir.

Puedes utilizar esa cantidad ahorrada para guardarla en una cuenta de ahorros o bolsillo digital o usarla para algo que tengas en mente, pero ojo, recuerda priorizar si es una necesidad o un deseo.

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